Desperté a sentarme junto a el ventanal que da directo a la ciudad, hoy pensé pensé en que me mirarías, tal vez no como antes, pero al menos notarias mi `presencia.
Hoy desperté peor que otros días, por lo menos otros días ha salido el sol, con las mismas preguntas pegadas en la lengua, con las mismas ganas pegadas en la piel y el grito pegado al alma.
Cuando dejes de mirarme recuerda estos ojos que alguna vez te llenaron de amor, recuerda mis manos siempre ansiosas por tocarte, no recuerdes el hoy que mis ojos te llenan de hastío, no recuerdes mis manos temblorosas que solo saben ser torpe, no recuerdes esta alma triste y penosa, en momentos alegre y presurosa.
El dia en que no me mires, notaras mi ausencia y recordaras nuestras alegrías y trasnoches, me recordaras hambrienta de ti, recordaras cada mañana dulce que despertaba en tus brazos y el beso de desayuno antes de trabajar, recordaras cada caricia estremeciendo la piel, cada berrinche, recordaras cada pelea comenzada sin razón y terminada en el colchón.
Recordaras que tu vida la recorriste conmigo, que los sueños los cumplimos juntos y será entonces cuando no sentirás ningún remordimiento.
Amor, esta no es ninguna despedida, cuando cierre los ojos no derrames lagrimas, derrama risas, ¡derrama AMOR! justo como te enseñe.
te esperare en algún lugar, el mismo que me prometiste y volveremos a comenzar con las mismas ganas de amarnos, de mirarnos, besarnos, tocarnos, comernos, como cuando te conocí y será entonces que no habrá final.
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